Invertir en una buena prenda de lana vale la pena, pero solo si sabés cómo cuidarla.
Un sweater de calidad puede durar años en perfecto estado o arruinarse después de dos lavados. La diferencia, casi siempre, está en cómo lo tratás.
Acá te contamos todo lo que necesitás saber para que tus prendas de lana sobrevivan el invierno, y el que viene también.
Por qué la lana necesita cuidados especiales
La lana es una fibra natural. Esa característica la hace única: abriga, regula la temperatura y es muy resistente al desgaste. Pero también la hace sensible al calor, a la fricción y a ciertos detergentes.
Cuando la lana se lava con agua muy caliente o se frota con fuerza, las fibras se contraen y se entrelazan entre sí. Ese proceso se llama afieltramiento y es irreversible. El resultado: la prenda encoge, pierde su forma y queda inutilizable.
Por eso el cuidado de la lana no es exageración ni capricho, es simplemente entender cómo funciona la fibra.

Cuándo lavar y cuándo no
Una de las cosas que más sorprende a la gente es que la lana no necesita lavarse tan seguido como otras telas. De hecho, lavarla demasiado es uno de los errores más comunes.
¿Cuándo sí lavarlo? Cuando tiene manchas visibles, cuando acumuló varios usos y empezó a retener olor, o al final de la temporada antes de guardarlo.
Cómo lavar prendas de lana a mano
El lavado a mano es el método más seguro para cualquier prenda de lana, especialmente las más delicadas como merino, angora o cashmere.
Lo que necesitás:
Agua fría o tibia (nunca caliente)
Detergente para ropa delicada o shampoo suave
Paso a paso:
Llená el lavatorio con agua fría o tibia.
Agregá un chorro pequeño de detergente para ropa delicada y disolverlo bien antes de meter la prenda.
Sumergí la prenda y movela suavemente con las manos. No frotés, no retorcés, no apretés con fuerza.
Dejala en remojo entre 10 y 15 minutos.
Enjuagá con agua a la misma temperatura que usaste para lavar. El cambio brusco de temperatura también puede dañar las fibras.
Para sacar el exceso de agua, presioná la prenda suavemente contra el costado de la palangana. Nunca la estrujés ni la retorcés.

Cómo lavar lana en lavarropas
Si la etiqueta de la prenda dice "apto lavarropas", podés lavarla en máquina siempre que sigas estos pasos:
Usá el programa de lana o de ropa delicada. Si tu lavarropas no tiene ninguno de los dos, elegí el ciclo más corto con centrifugado suave.
Agua fría siempre.
Detergente especial para lana o para ropa delicada. Los detergentes comunes son demasiado agresivos para esta fibra.
Metela dentro de una bolsa de red para ropa delicada. Reduce la fricción durante el lavado y protege la prenda.
Evitá mezclarla con ropa de otras telas que puedan generar mucha fricción.
Si la etiqueta dice "solo lavado a mano" o tiene el símbolo de la mano dentro de un recipiente con agua, no la metas al lavarropas, por más cuidado que sea el programa.
Cómo secar la lana correctamente
El secado es tan importante como el lavado. Acá es donde muchas prendas se arruinan definitivamente.
Nunca: colgar la prenda mojada de los hombros. El peso del agua estira las fibras y deforma la prenda para siempre. Tampoco la pongas en la secadora, aunque sea en temperatura baja.
Lo correcto: después de sacar el exceso de agua con presión suave, extendé la prenda sobre una toalla seca y acomodala en su forma original. Enrollá la toalla con la prenda adentro y presioná para que la toalla absorba más humedad. Después, desarmá el rollo y dejá la prenda extendida en una superficie plana, en su forma correcta, lejos del sol directo y de fuentes de calor.
El proceso puede tardar varias horas o un día entero dependiendo del grosor de la prenda. Paciencia.
Cómo evitar y sacar las bolitas (pilling)
Las bolitas que aparecen en la lana se llaman "pilling" y se forman por la fricción entre las fibras durante el uso o el lavado. Son más comunes en zonas de roce como las axilas, los costados y las mangas.
Para prevenirlas: lavá la prenda del revés, usá bolsa de red en el lavarropas y evitá llevar mochilas o bolsos que rozen el tejido constantemente en el mismo lugar.
Para sacarlas cuando ya aparecieron: existe un accesorio que se llama quitapellets o despelotador de ropa, que es una pequeña cuchilla rotatoria que corta las bolitas sin dañar el tejido. Son económicos, fáciles de conseguir en ferreterías o tiendas de artículos del hogar, y funcionan muy bien. También hay versiones eléctricas que son más rápidas.
No uses una gillette ni ninguna hoja de afeitar común, el riesgo de dañar la prenda es alto.

Cómo guardar la lana al final de la temporada
Guardar bien la ropa de lana es clave para que llegue en buen estado al próximo invierno.
Antes de guardar: lavá la prenda aunque parezca limpia. Los restos de sudor y suciedad que no se ven a simple vista atraen a las polillas y pueden dañar las fibras con el tiempo.
Dónde guardar: en cajones o cajas, siempre doblada, nunca colgada. Las perchas deforman las prendas de lana con el peso.
Contra las polillas: las bolitas de naftalina funcionan pero tienen un olor muy fuerte que puede quedar impregnado en la ropa. Una alternativa más agradable son las bolsitas de lavanda seca o los bloques de cedro, que repelen las polillas de forma natural y dejan un aroma suave. Podés encontrarlos en tiendas de artículos del hogar o herboristerías.
Resumen: los errores más comunes a evitar
Para cerrar, una lista rápida de lo que no hay que hacer con las prendas de lana:
Lavarlas con agua caliente
Refregar o retorcer la tela durante el lavado
Colgarlas mojadas de los hombros
Meterlas en la secadora
Guardarlas sin lavar al final de la temporada
Usar detergentes comunes o agresivos
Con un poco de atención y los cuidados correctos, tus prendas de lana pueden durar muchos años sin perder su forma ni su calidad.
¿Tenés prendas de lana en nuestra tienda y querés saber más sobre cómo cuidarlas? Escribinos por nuestras redes o visitá Othilia Shop para ver nuestra colección de invierno.
Este artículo fue publicado en el blog de Othilia. Para más consejos de moda y cuidado de ropa, seguinos en nuestras redes.

